Hay sabores que empiezan mucho antes de llegar a nuestra mesa. Empiezan en la tierra, en el clima y en esos lugares que llevan generaciones ligados al cultivo de determinadas frutas. En Helios, uno de esos lugares es el Valle del Ebro, origen de los melocotones que utilizamos en distintas referencias de nuestra gama.
Apostar por el origen forma parte de nuestra manera de hacer las cosas. Por eso seleccionamos frutas y verduras cultivadas en España y buscamos para cada una de ellas zonas especialmente vinculadas a su producción. En el caso del melocotón, el Valle del Ebro es uno de esos territorios que forman parte de nuestra despensa.
Ese origen puede encontrarse, por ejemplo, en nuestra Purafruta de melocotón, elaborada con 250 gramos de melocotones del Valle del Ebro y pensada como fruta para untar.
Del Valle del Ebro al tarro
El melocotón está presente en diferentes productos Helios y cada uno permite disfrutarlo de una manera distinta. En la Mermelada Extra de Melocotón, por ejemplo, utilizamos melocotones procedentes del Valle del Ebro y Murcia. También podemos encontrar esta fruta en nuestra mermelada 0% de melocotón, elaborada igualmente con melocotones de estas dos zonas.
Otra opción es Purafruta eco de melocotón, elaborada con melocotones ecológicos procedentes de cultivos locales y solo con azúcares procedentes de la fruta.
Todos estos formatos permiten llevar el melocotón a momentos muy distintos. Una tostada en el desayuno, un yogur en la merienda, unas tortitas, un bizcocho o incluso una combinación con queso pueden convertirse en formas diferentes de disfrutar de su sabor.
Pero hablar del melocotón también es hablar de las personas y los territorios que hay detrás. Apostar por cultivos de proximidad permite a Helios mantener una relación más cercana con las zonas productoras y reducir el recorrido de las materias primas antes de llegar a nuestras instalaciones.
Porque detrás de un tarro de mermelada o de Purafruta hay mucho más que una receta. Hay una fruta, un campo y un lugar concreto donde comienza todo. Y en el caso del melocotón, una parte de esa historia empieza en el Valle del Ebro.