Ingredientes de origen local: una forma de hacer las cosas

Detrás de cada producto Helios hay algo que para nosotros marca la diferencia: el origen de sus ingredientes. Apostar por frutas y verduras cultivadas en España no es solo una cuestión de procedencia, sino una forma de entender el sabor, la cercanía y el respeto por la tierra.

Tomates de Extremadura y Andalucía, fresas de Huelva, albaricoques de Murcia, melocotones del Valle del Ebro, higos verdes de Toledo, ciruelas de Navarra o manzanas de La Rioja son algunos ejemplos de los orígenes que forman parte de nuestros productos. Cada uno aporta unas características propias y, detrás de ellos, hay agricultores, campos y territorios que hacen posible que ese sabor llegue después a nuestra mesa.

En Helios entendemos el origen como el punto en el que empieza todo. La elección de la materia prima es uno de los primeros pasos para elaborar nuestras mermeladas, confituras, salsas, productos de tomate o propuestas como Purafruta. Por eso buscamos frutas y verduras procedentes de algunas de las principales zonas hortofrutícolas de nuestro país.

 

Del campo a una mesa compartida

El tomate es uno de los mejores ejemplos. Los tomates que utilizamos proceden de campos de Extremadura y Andalucía y están presentes en muchos productos Helios, desde el tomate frito o triturado hasta diferentes salsas.

Lo mismo ocurre con la fruta. Los melocotones llegan del Valle del Ebro, las fresas y los arándanos de Huelva o los albaricoques de Murcia. En el caso de Purafruta, por ejemplo, Helios mantiene también esa apuesta por frutas procedentes de España y por orígenes estrechamente ligados a cada variedad.

Esta forma de trabajar también tiene mucho que ver con la cercanía. Apostar por el cultivo local permite reducir los kilómetros que recorren las materias primas y contribuye a apoyar a las comunidades y agricultores que trabajan los campos de nuestro país.

Al final, el origen está presente en muchos momentos cotidianos: en una tostada con mermelada, una pasta con tomate, una merienda con Purafruta o una comida preparada para compartir. Porque antes de llegar a la mesa, cada producto empieza mucho más atrás: en la tierra, en sus ingredientes y en las personas que los cultivan.

Y esa es, precisamente, una de las formas de hacer las cosas que queremos conservar: apostar por lo cercano para que el sabor del origen siga llegando cada día a nuestras mesas.

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